Juan Pablo Salas, ex candidato a la Alcaldía de El Tambo, afirma que el peor error que se pudo haber cometido fue dejar un presupuesto globalizado, a la vez comenta que para el mes de diciembre no habrá dinero para pagarles a los funcionarios del municipio y esa suma tendrá que asumirla la administración entrante. Habla sobre la crítica situación en la que se encuentra administrativamente El Tambo y "siendo un buen catador", como lo dice el ex candidato, el resultado del empalme describirá seguramente el “desastre” en el que se encuentra el municipio
Con reporte de normalidad en el orden público durante la jornada electora del pasado domingo 25 de octubre, la ciudadanía tambeña eligió como su nuevo Alcalde al Ing. Juan Pablo Barrera. De esta manera los tambeños le apostaron a la juventud y a la garantía de continuidad de los procesos de la actual Administración que anunció Juan Pablo Barrera durante su campaña política. Ahora el reto será la gestión de proyectos de diferentes opciones, especialmente, del Sistema General de Regalías y de las oportunidades que emanen de la firma del acuerdo de paz con las FARC, en el posconflicto. La diferencia que logro Barrera Fajardo frente a la segunda mejor votación para la Alcaldía fue de 310 votos. Fuente del resultado: Registraduría Nacional del Estado Civil
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Las elecciones de alcalde del Tambo están determinadas por sentimientos “impuros”. Al pueblo poco le importan las calidades profesionales y personales del elegido, sino el beneficio personal y el daño que pueda infligir a los contendores.
Enrique Fajardo fue elegido por una turba sedienta de venganza contra el triunvirato que venía gobernando dentro de una “rosca” infranqueable. Nada importó que el candidato careciera de conocimientos, experiencia o fuerza moral para gobernar.
La elección de Saulo era absolutamente predecible porque los ganadores de la pasada estaban afanados por cortarle las alas a quien con justicia tendía derecho a llegar a la alcaldía, como era el señor Juan Pablo Salas. Aparecieron entonces las dos “tetas” que necesitaba Saulo para encontrar su paraíso. Esas dos “tetas” fueron William y Diego con sus perversos seguidores y el alcalde.
Saulo caminó por vía ancha y libre de obstáculos. “SIN TETAS NO HAY PARAISO”. Los que le sirvieron de tetas a Saulo no tienen derecho a protestar sino a esperar las obras que su elegido pueda hacer.